El Atlas de la Complejidad

Ejemplos de pensamiento complejo

Ejemplos de pensamiento complejo

Un pizarron con un esquema.

Un ejemplo de pensamiento complejo es abordar un problema, como la salud pública, la educación o el medio ambiente, reconociendo que sus factores están entrelazados y que no se pueden entender aislándolos, tal como propone la teoría de Edgar Morin.

Los ejemplos son la mejor manera de ver la diferencia entre el pensamiento complejo y el pensamiento simplificador: donde el segundo busca una sola causa y una sola solución, el primero rastrea las relaciones, los contextos y los bucles que hacen que un fenómeno sea lo que es. A continuación se presentan casos reales que muestran esta forma de razonar en acción.

Qué hace que un ejemplo sea “de pensamiento complejo”

No cualquier situación complicada ilustra el pensamiento complejo. Un buen ejemplo cumple varios rasgos que provienen directamente de las ideas de Morin y del vocabulario de las ciencias de la complejidad.

  • Interdependencia: los elementos no se pueden separar sin perder la comprensión del conjunto.
  • Retroacción: los efectos vuelven sobre las causas y las modifican, formando bucles.
  • Emergencia: el sistema tiene propiedades que ninguna de sus partes posee por separado.
  • Incertidumbre: el comportamiento no es del todo previsible ni controlable.
  • Multidimensionalidad: intervienen a la vez dimensiones económicas, sociales, biológicas o culturales.

Cuando un problema reúne estos rasgos, tratarlo con la lógica de aislar una causa suele fracasar, y ahí es donde el enfoque de la complejidad resulta más fértil. El marco conceptual completo se explica en Qué es el pensamiento complejo.

La salud pública como sistema

La salud de una población es un ejemplo claro de fenómeno complejo, entendido como estructura y dinámica, no como consejo clínico. La salud de un colectivo no depende solo de la biología ni de la atención médica, sino de una red de factores que se influyen mutuamente: las condiciones de vida, la alimentación, el entorno, la educación, el acceso a servicios y las decisiones colectivas. Un enfoque simplificador buscaría una única causa para un problema de salud poblacional; un enfoque complejo mapea cómo esos factores se retroalimentan.

Por ejemplo, mejorar un indicador puede desplazar el problema a otra parte del sistema si no se atienden sus vínculos, y una intervención sobre un solo factor puede tener efectos inesperados por las retroacciones del conjunto. Pensar la salud pública como sistema significa considerar esas conexiones y esa incertidumbre, en lugar de suponer relaciones lineales de causa y efecto. Es importante subrayar que esto es una descripción de la dinámica del sistema con fines educativos y no sustituye la orientación de profesionales de la salud.

La educación por competencias

La formación por competencias es otro terreno donde el pensamiento complejo de Edgar Morin ofrece ejemplos concretos. Una competencia no es un contenido que se memoriza, sino la capacidad de movilizar conocimientos, habilidades y actitudes ante situaciones reales y cambiantes, algo intrínsecamente contextual y difícil de reducir a una lista fija. Enseñar así exige integrar saberes de distintas materias en torno a problemas, en lugar de mantenerlas en compartimentos separados.

Un docente que trabaja desde esta perspectiva no evalúa solo si el estudiante recuerda datos, sino si puede razonar, argumentar y actuar de manera pertinente en escenarios nuevos. Ese desplazamiento, de acumular información a reorganizarla ante lo inesperado, es una aplicación directa de la idea de que el todo y las partes se determinan mutuamente. La lógica que sostiene estos casos se detalla en Los principios del pensamiento complejo.

Los problemas ecológicos y ambientales

Las cuestiones ambientales son quizá el ejemplo más citado de pensamiento complejo, porque en ellas lo económico, lo social, lo político y lo biológico están inseparablemente entrelazados. Un ecosistema es un sistema en el que cada especie y cada proceso dependen de muchos otros, de modo que una alteración local puede propagarse por toda la red con efectos difíciles de anticipar. Tratar un problema ambiental como si tuviera una sola causa o una sola solución técnica suele ignorar esas conexiones.

El pensamiento complejo invita, en cambio, a reconocer que las decisiones humanas y los procesos naturales se influyen en bucle, que hay incertidumbre irreductible en el comportamiento de estos sistemas y que las dimensiones no se pueden separar sin distorsionar el problema. Esta manera de razonar sobre lo ecológico es coherente con la idea de organización que atraviesa toda la obra de Morin, resumida en Edgar Morin y la teoría de la complejidad.

Ejemplos cotidianos y de estudio

El pensamiento complejo también se reconoce en situaciones más cercanas. La siguiente tabla reúne casos frecuentes y el rasgo de complejidad que ilustran.

Ejemplo Rasgo de complejidad
Una ciudad y su tráfico Emergencia: los atascos surgen de decisiones individuales sin que nadie los diseñe.
El clima Incertidumbre y retroacciones entre múltiples variables acopladas.
Una organización o empresa Recursividad: las personas hacen la cultura que a su vez las moldea.
El lenguaje Hologramático: cada hablante lleva en sí toda una lengua compartida.

Muchos estudiantes buscan un resumen o un pdf con las ideas principales de Morin para preparar un trabajo, y encontrarán definiciones útiles, pero conviene recordar que estos ejemplos valen sobre todo como ejercicio de mirada: entrenan a ver relaciones donde antes veíamos objetos aislados. Esa misma intuición, la de un patrón que se repite a distintas escalas y donde la parte refleja el todo, aparece de forma visual en otras ciencias de la complejidad, y puedes explorarla de manera práctica en Cómo dibujar fractales paso a paso.

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